Hoy, mientras volvía de Madrid en el autobús no pude evitar ver a un chico rubio, alto y con pintas de guri en la orilla de la carretera. Parado, mirando fijamente a los coches que pasaban mientras sostenía en sus manos un trozo de cartón, en el que, escrito con un rotulador ponía "Burgos". Seguía pasando el tiempo, seguía mirando la carretera y seguía pensando en aquel joven de mirada perdida que esperaba por un alma bondadosa que le llevase a Burgos en aquella carretera tan transitada.
A decir verdad, quise poder haberle llevado a Burgos. No sabía exactamente por qué, pero la imagen de él allí de pie, esperando, me había resultado cuanto menos, poetica.
Por muy bonito que fuera aquello no podía ayudarle, por muy buenas que fueran las intenciones no podía llevarle a su destino. Quiero creer que él lo sabe. Que hay quien pasa delante suya, le ve y siente la necesidad de querer ayudarle; pero que no puede. Sabe que más de uno querrá hacerlo, pero sólo uno de todos lo conseguirá.
Entonces me vi como aquel autoestopista, me vi a mí parado en una autovia desertica, con un cartle que pone "A algún lugar mejor". Pero sobre todo, me vi a mí esperando, viendo como pasan coches ante mis ojos, viendo como unos se giran y me ven, para luego sentir pena de aquel pobre desgraciado sin rumbo. Ver a otros tantos que me ven y piensan que les gustaría poder llevarme a ese lugar, pero que no puden hacerlo por motivos varios; ya sea porque no van en esa dirección, porque no tienen sitio o sencillamente, porque van acompañados de alguien que "no se fía". Sean los motivos que sean, agradecería las buenas intenciones.
Sigo esperando, sigo viendo pasar los vehiculos. Quiero creer que uno parará y me dirá "Yo también voy para allá, sube, vamos juntos". Y si no es eso lo que encuentro, por lo menos, será alguien que me diga "Te acercaré un poco, luego, seguir será cosa tuya".
A decir verdad, quise poder haberle llevado a Burgos. No sabía exactamente por qué, pero la imagen de él allí de pie, esperando, me había resultado cuanto menos, poetica.
Por muy bonito que fuera aquello no podía ayudarle, por muy buenas que fueran las intenciones no podía llevarle a su destino. Quiero creer que él lo sabe. Que hay quien pasa delante suya, le ve y siente la necesidad de querer ayudarle; pero que no puede. Sabe que más de uno querrá hacerlo, pero sólo uno de todos lo conseguirá.
Entonces me vi como aquel autoestopista, me vi a mí parado en una autovia desertica, con un cartle que pone "A algún lugar mejor". Pero sobre todo, me vi a mí esperando, viendo como pasan coches ante mis ojos, viendo como unos se giran y me ven, para luego sentir pena de aquel pobre desgraciado sin rumbo. Ver a otros tantos que me ven y piensan que les gustaría poder llevarme a ese lugar, pero que no puden hacerlo por motivos varios; ya sea porque no van en esa dirección, porque no tienen sitio o sencillamente, porque van acompañados de alguien que "no se fía". Sean los motivos que sean, agradecería las buenas intenciones.
Sigo esperando, sigo viendo pasar los vehiculos. Quiero creer que uno parará y me dirá "Yo también voy para allá, sube, vamos juntos". Y si no es eso lo que encuentro, por lo menos, será alguien que me diga "Te acercaré un poco, luego, seguir será cosa tuya".

0 ¿te aburres navegante?:
Publicar un comentario en la entrada